jue
02
feb
2012
Hace muchos, muchos años, el que suscribe estaba pasando un resfriado de médico y cama. La fiebre me hizo rememorar una película que había visto recientemente. Se trataba de “Los ángeles buscan la paz” una película de 1954 que recogía las aventuras de Ladislao Kubala y la odisea que padeció hasta su llegada al Barcelona C.F. En ese momento “Lazzi” se había convertido en mi ídolo y me había incorporado a la pléyade de “catalinos” andaluces. Después vinieron “Once pares de botas”, “Saeta Rubia” de 1956, con Alfredo Di Stefano, y otra serie de películas basadas en los grandes futbolistas de la época, pero ya la llama “kubalera” había prendido en mí.
Aquél día del 55, desde mi cama, escribí mi primera carta. Iba dirigida a Kubala pidiéndole una foto y, sorprendentemente, ¡me la envió a vuelta de correo! La he perdido desgraciadamente. Pero, para un niño de 10 años, aquél futbolista rubio, al que apenas había visto jugar en un Nodo, se convirtió en un ejemplo a imitar.
Posteriormente conocí las andanzas por Málaga de otro caballero del fútbol: Jesús Garay, vino a Málaga en el declive se su carrera, pero tuvo una influencia extraordinaria en el vestuario malaguista. Garay daba testimonio de su conversión cristiana tanto en el campo como entre los compañeros. Todavía le recuerdan con añoranza.
Estos días nos hemos encontrado con “Pepe”, un futbolista luso, central al viejo estilo –de patada y tentetieso-, con las características de muchos de los que han cubierto ese puesto a lo largo de los años. Lo que le hace distinto a Pepe, es que está “volao”. Suple su falta de calidad con mala leche y pisotones alevosos y cobardes. Con su actitud ha hecho mucho daño a la afición madridista. Especialmente a los jóvenes. Nada que ver con Kubala o con Garay. Con Zidane o Butragueño. Pocas cartas de niños ilusionados recibirá.
Mi buena noticia me la ha dado esta semana Guardiola. En sus declaraciones del post-partido Madrid-Barcelona, ha hecho gala del seny catalán y de la categoría que da la calidad como deportista y como persona, lo que le han hecho huir de descalificaciones y de insultos, resaltando la calidad del contrario y de la dificultad padecida para vencerle. Me ha recordado a caballeros como Balmanya, Kalmar o el genial Del Bosque. Otro día hablaremos de Mouriño. Ese es otro.
Tenemos que recuperar los deportistas ejemplares; al estilo de Casillas y Pujol. Estos sí que dan ideas positivas. A ver si aprenden otros.
MANUEL MONTES CLERIES